
Hace mucho tiempo alguien empezó a escribir algo sobre los estacionarios. Seres imaginarios que habitaban en comunidades soñadas por la mente de un loco, pero un loco en su sano juicio que jugó a ser escritor hasta que la crueldad del ser humano le arrebató su inspiración. Entonces sus inscripciones empezaron a cobrar sentido. El color del pelo de los estacionarios o sus lazos de sangre bien podían ser los perturbados incomprendidos que viajaban de estación en estación sin buscar nada pero con la esperanza de encontrar algo.
Amor ¿por qué no? al fin y al cabo esa es la definición que resume una espiral de sensaciones. Como la canción, la estación de los amores viene y va. La Primavera le tiende la mano a Verano y llegados a ese punto dos estacionarios de distinto color pero con la misma piel inician un viaje hacia el confín de la Tierra.
Primavera aporta sus tormentas cargadas de grandes dosis de electricidad, la frescura en sus días más largos, la suavidad en sus noches más cortas. El espíritu de lo irreal. La alegría de los colores y el dulce aroma de la algarabía de plantas.
Verano proporciona su calor, el creciente deseo de cuerpos rociados de sudor anhelando anudar piel con piel. El reflejo de luz cambiando el color de los ojos y el color interior. Labios insaciables preparándose para ser bebidos, tomados en sorbos de poco a poco. Bocas dispuestas a ser devoradas por un apetito feroz. Jugos expuestos a ser los mejores factores de hidratación.
Juntos, Primavera y Verano, se convierten en cómplices de dos estacionarios. Dos incomprendidos que comienzan a descubrir un mundo paralelo, emprenden el descubrimiento de cuerpo y mente. Ya no viven en comunidades soñadas por lunáticos, en utópicas aldeas envueltas en espiritualidad con el fin de seguir procreando lazos de unión. Ahora tierra y asfalto son su escenario, una maraña de redes de transporte les conducirán por los entramados caminos que los ojos no alcanzan a ver. Se perfila un proyecto. Se abren puertas sin condiciones, corazón arriesgado y alma desnuda vulnerables, expuestos a ser disipados por el inmutable rayo de sol.
Sin dudas, no hay preguntas, todo fluye por sendas de mecanismos no demasiado complicados.
Y sin embargo quizá solo sea una estación, quizá dejen de fluir cuando Verano suelte de la mano a Primavera, porque las estación de los amores viene y va.
O quizá la unión sea más fuerte de lo esperado…
Canción: Summer son
Artista: Texas
Estacionarios
Martes Superficial
Cuando las burbujas de la Cocacola hacen cosquillas, glub, glub, glub
- Demasiada gente, demasiado alcohol, demasiado lesbianismo
- Pero ¿ligaste?
- Digamos que se hartaron de meterme mano y yo sin saber quién
- ¿pero lo hicieron con maestría?
- Con cierto encanto…
- entonces estuvo bien
- jajajaja
- Vamos, digo yo. Si tuvo encanto y además su toque de aventura, tuvo que estar bien. No me hubiera importado acompañarte. Aunque me temo que me hubiera agobiado un poco bastante
- no mas que yo ;-)
- Últimamente soporto poco las aglomeraciones…descontroladas
hay pocos Maestros en el arte de tocar, la gente te toca pensando que golpea las teclas de su piano o el teclado del ordenador, te pulsan como si fueses el timbre manoseado del bus. Creo que tienen la sensibilidad en la planta de los pies. Tampoco nos molestamos en ligar, uff demasiado laborioso, mejor nos metemos la lengua directamente hasta la campanilla y si nos podemos sobar por encima de la ropa mejor. Las aglomeraciones son ideales para estos temas: tú ponte detrás, yo en medio y ella delante, sándwich mixto a la hora de cenar. De entre todas las opciones esta tenía mejor pinta y si la tía esta buena mejor.
- guapa
- nooooo
- ¿no? poco criterio tienes
- ninguno, siempre he tenido mal gusto
- menos mal que me tienes a mi para dar un poco de criterio a tu vida.
A esta chica le queda mucho por aprender…
Canción: Love
Artista: The Organ
Máquina Numen
En alguna parte:
El poeta aguardaba su musa, la deidad que todo lo arreglaría, la inspiración que lo salvaría de su propia condena. Estaba cansado de luchar en solitario, languidecido pasaba las horas bajo el montón de chatarra que ahora era su hogar sin encontrar nada que le confortase. El poeta en verdad era un hombre frágil, débil en sentimientos. Solitario. Misántropo tal vez. Retraído al fin y al cabo.
Como cada mañana se acerco hasta el vertedero para buscar el menú del día. Últimamente había cierto lujo por allí, lo que creyó una ficha de damas era ni mas ni menos que una rodaja de salchicha. Demasiado dura para comer, se partiría un diente así que la guardó en un bolsillo del pantalón con el fin de encontrarle alguna utilidad un día de más ingenio. Esa mañana aún no había gente en el vertedero. Poeta era perspicaz y se despertaba con el primer rayo de sol para obtener la mejor basura del día. Se encontraba entre papel y plástico, entre fruta podrida y huesos de pollo cuando su corazón recibió una descarga de algo potente. Era ella… Numen estaba allí sentada sobre el estercolero con los ojos desorbitados mirando a su alrededor. Su piel era sueño, sus labios locura, su cuerpo poesía pero su expresión era pura música contemporánea. Poeta rescata a la chica del montón de mierda acumulada en años de anarquía. Disparo de adrenalina al centro de su alma. Numen era algo así como la mujer perfecta venida del futuro para salvar la humanidad, para salvar a Poeta de su condenada vida.
La chatarra daba cobijo a la extraña pareja que a pesar del transcurso del tiempo no había llegado a conectar del todo. Poeta, corazón, Numen, máquina sexual fría como el acero. La musa de belleza inexplicable, de carácter salvaje, había sido dominada por los versos del poeta. Seducida por los influjos de la luna y el hechizo de su enamorado se rindió a la ciudad y a su locura.
En el vertedero:
Como todas las noches Poeta se sentaba sobre la tapa dura de un bote de pintura para contemplar la luna. Nunca era la misma. Las fases lunares le volvían más poético y expresivo. Con dulzura escribía cada verso inspirado en la gélida Numen. Pronto azules y naranjas comenzaron a teñir la ciudad, colorearon los tejados impregnados de espesa niebla, las roñosas callejuelas desgastadas por los arrastrados moribundos. El aire benévolo filtraba los pulmones de los transeúntes. La gente apaciguada olía libertad y estabilidad, percibía futuro y tranquilidad. El vertedero había dejado de ser el distribuidor de alimentos diario, almacén de muebles y casa de juguetes. Pero Numen y Poeta volvían al vertedero con los primeros rayos del sol. Allí consumaban su locura, abandonaban sus cuerpos al caprichoso deseo que hacía con ellos cuánto quería. El jugo de ambos sexos se mezclaba con el olor a sudor y restos orgánicos que se esparcían a su alrededor. Les encantaba follarse el amanecer devorando la primera luz del día, saciando su apetito con la carne de sus cuerpos. Parecían encajar, mente, locura, alma y cordura, deseo febril y cuerpos bañados en sudor. El mundo restaurándose…
En la ciudad:
Los habitantes ardían, los versos de Poeta influenciados por la belleza de Numen habían ocasionado una revolución sexual. Cuerpos desnudos retozaban en las múltiples calles de la ciudad. Las esquinas emanaban el olor a semen caliente, los portales de las casas a la enmohecida sangre de las vírgenes más dulces. La gente dejó de trabajar porque les faltaba tiempo para fornicar con la pareja. En las tiendas solo había materias adictas sexuales, copulación de frutas, pescados y carne. En los colegios reinaba la materia sexual, profesoras practicaban una felación a sus alumnos mientras los profesores dilataban los anos de las chicas. Pronto sería insuficiente, histeria colectiva, cuerpos desgastados, delirio furioso, mentes perturbadas con un hambre voraz por el cuerpo humano. Almas desnudas y espectros hacinados en descampados, consumidos por la labor de dar y recibir placer. Sus cuerpos privados de flujo, saliva, lágrima y sudor. Completamente secos y exhaustos yacían abandonados en cualquier parte de la ciudad. Otros habían corrido peor suerte, disipados por la glotonería, sus cuerpos maltrechos y carentes de extremidades y órganos sexuales ardían en las hogueras de cualquier plaza.
Poeta había enloquecido más allá de aquel delirio placentero hacía Numen. Ésta había agotado el amor, porque el amor también se sacia, se derrite y se gasta. Y se caducó cuando la materia gris de la musa desconecto con la otra parte de su cuerpo. La chica ardiente y lunática retornó a la muchacha glacial que un tiempo atrás fue conquistada por los versos del lunático más intuitivo de la ciudad, el misántropo que comulgó con el resto de ciudadanos. Totalmente voluble enloquecía a Poeta desmesuradamente. Excedida en caprichos, maniática en costumbres, soberbia en su conversación, poseída por el afán de revelarse al imposible, frígida en esencia. Pura contradicción. Ni el más endulzado de los poemas pudo incendiar su corazón convertido ya en un gran bloque de hielo.
La población había pasado del caos a la amansada restauración para poco después convertirse en una ciudad devastada y catastrófica.
Desesperado Poeta, acarreando la lunática Numen hacía las montañas de escombros del basurero. La hermosura de la chica y toda su perfección contrarrestaba con la cojera de su estilizada pierna derecha. Se detuvieron en mitad de la nada, un cristal había perforado la suela de uno de sus lindos zapatitos. Por el agujero se colaban las piedras del camino, en ese momento Poeta recordó algo, metió la mano en uno de los bolsillos y sacó la rodaja de salchicha que aquel día confundió con una ficha de juego. Con ella tapó el agujero del zapato de Numen. Aquello fue un acto bien bonito.
Sus ojos se inundaron de lágrimas al contemplar aquella fotografía, la figura de Numen, su anhelada musa, reinando en la cima del vertedero con aquella ficha en su zapatito.
La ciudad jamás sobreviviría de aquel cataclismo…
Canción : Regreso al sexo quimicamente puro
Artista : Los Ilegales
Espíritus
Gente II
Justo nada mas salir del portal me tropiezo con la chica del 1º C. Lleva a la niña a la primaria que hay al final de la calle. Es una chica joven, alta, cuerpo espectacular y dulce voz. Se encuentra con una amiga suya en la esquina que también es polaca. Me pregunto por qué no intentan relacionarse un poco con los demás, quizá no quieran mezclarse con gente como nosotros, tal vez tienen celos de su intimidad.
El hombre de mediana edad que hace trabajos de fontanería enfrente del portal me mira el culo cuando sale a fumarse un cigarro a eso de las 8:50 h. Es sorprendente que siempre se fume el cigarro a la misma hora, tal vez su cuerpo es una especie de reloj corporal que le pide ese pitillo sobre esa hora de la mañana. Mas adelante me encuentro al carnicero que trata de poner presentable la carne tras el cristal mugriento lleno de moscas y su mujer, esa gorda con cara de jamona jabalí y voz chirriante que acaba de llegar. Yo creo que tiene afán de protagonismo, en todo el barrio aunque hablásemos todos a la vez solo se le escucha a ella. Es mas, estando en casa intentando leer algo solo me llega el estridente sonido de su garganta profunda. A continuación esta el huevero jajajaja. Uhm, no sé exactamente cual es su especialidad porque tiene un poco de todo. Hombre de unos 50 años con pelo blanco y que usa zapatos de tacón aunque llueva, truene, nieve o haga calor. Nunca está en la tienda, lo encontrarás en el Bar Moreno, la cafetería de enfrente, apoyado en la barra con un botellín de cerveza en la mano. Siempre lleva un delantal blanco atado en la parte delantera. En la puerta de la tienda cuelga de la rama de un árbol una jaula con pájaros. No entiendo que relación guarda los pájaros con el establecimiento que vende pan, huevos, leche, pollo y algo de embutido. Lo mismo es para quien se atreva a pedirlo troceado como guarnición para un buen puchero. Una vez entré, al principio de mudarme a este barrio, y me repetí a mi misma como Escarlata O’Hara que jamás pondría mis pies en semejante cuchitril. Los pollos parecían esqueletos devorados por animalillos carroñeros desde hacía años, las salchichas se mezclaban con la mantequilla y las botellas de Ajax. Un paño negro como el hollín reposa en la tabla de cortar la carne, no se distingue el color de las baldosas y el azulejo de la pared de enfrente. La barra de pan son 0,80 céntimos, el chino de al lado 0,45 céntimos. No soy muy partidaria de comprar en los chinos mas que nada porque me he fijado que compran los productos en Alcampo y ellos le duplican el precio, al menos el chino de mi barrio. Así que suelo comprarles el pan y el vino como buena cristiana jajajaja. Bueno, después del pollero hay un bar y otro bar donde se reúnen los chavales para presumir de novia y de altavoces en el coche recientemente tuneado. Hay concursos, a ver quien es el tiene el equipo más potente. Otro concurso de haber quien es el que lanza el gargao más lejos. También hay una farmacia y un estanco. Al farmacéutico me lo cruzo a mitad de camino, en la misma calle de mi curro. Y el del estanco era un viejo muy majo. Digo era porque ha muerto recientemente. Hicimos buenas migas al principio, nos guardaba dos cartones de Viceroy cada cierto tiempo. Luego nos saludábamos cuando yo regresaba a casa y el cerraba poco antes de las dos del mediodía. Empecé a echarlo de menos en Navidad o poco después. En el estanco solo estaba el joven que en apariencia parece tener algún grado de minusvalía. Hace un mes nos contó que su padre había fallecido unos meses atrás. Es la primera persona conocida que muere desde que vivo aquí. Me sentí un poco mal porque deje de verlo de la noche a la mañana, me sentí mal porque vi a su hijo un poco indefenso en el estanco, creo que un poco perdido.
En otro tramo del camino, donde los árboles tapan el cielo y dibujan una alfombra de sombras en la gastada piedra del suelo, me encuentro con los dos chicos de la frutería. A esa hora comienzan a sacar las cajas de frutas y verduras con el cartelito de la oferta del día. Pero en realidad las ofertas no son buenas. Muchas veces he comprado tomates para ensalada que me han cobrado a precio de oro, igual que los pimientos y los limones. Se nota que la verdura no tiene buen color. La relación calidad precio no es buena. Cuando salgo a la avenida principal veo a los taxistas; unos fuera del coche fumando, otro hablando con la chica que vende cupones en la esquina y otros subiendo algún encorbatado con traje caro que al parecer está llegando tarde al curro. Siempre que estoy llegando a este punto el semáforo se pone en mi contra encendiendo la lucecita verde para los conductores que parecen estar participando en algún really. Entonces miro la marquesina de la parada del bus. Miro la hora, casi las 9 en punto, y la temperatura del día. Al cruzar el semáforo comienzo a recorrer la calle de mi curro. Primero coincido con la gente de Telefónica, es la hora del desayuno y el cigarro. Hacen pequeños grupos de cuatro o cinco y acumulan las colillas en todos los rincones del soportal. Cruzo la calle de la guardería, iglesia y hogar del mayor. El hombre del kiosco coloca los suplementos sobre la acera y en este punto me cruzo con la chica de negro. Una mujer de unos 40 totalmente vestida de negro, pelo largo, grandes cadenas, tatuajes, uñas pintadas de negro. Compra El Mundo y se enciende un cigarro apoyada en el ladrillo de la guardería. A continuación paso al lado del chino que hace pan y calienta la bollería. Cada vez que alguien entra en la tienda suena una campana clin, clin, clin, me encanta ese sonido y el olor a chocolate caliente, a pan recién horneado. Un padre entra en el local con su hija que tiene síndrome de down. El portero que barre un trozo de la acera y frota el cepillo contra el tronco de un árbol. El chico de la ferretería que me llama enana cuando paso por la puerta. El hombre misterioso con maletín en la mano y traje prestado. Es cierto, parece que llevase un traje que no es de su medida, la chaqueta le cuelga de los hombros y las mangas le quedan largas. También fuma, a veces entra en el bar de al lado y se toma una copa de anís antes de proseguir con su ruta. Ya he llegado a mi puesto de trabajo y me reúno con los de siempre para hablar del tiempo, de los hijoputas que son nuestros jefes, la mala noche que hemos pasado y quien ha echado el polvo más grande la historia. Me gusta hablar con la chica de los frutos secos, son divertidas sus anécdotas. Por la tarde me guarda una bolsa de bolitas de queso que uno de los chicos con mucho mimo me las trae para merendar.
Hay gente curiosa, gente con la que me gusta intercambiar más que cuatro palabras. Gente a la que me gusta observar, investigar…
Me encanta sobretodo el camino diario, los semáforos cambiando de color, los pájaros cantar, el corro de palomas moviéndose de un lado hacía otro, la sombra que se alterna con el sol. Los sonidos.
Canción: No mires a los ojos de la gente
Artista: Golpes Bajos
Gente
Lo de menos es intentar razonar con ellos. Hay mentes abiertas, cerradas, atrofiadas, dilatadas, raquíticas. Conozco unas cuantas que aparentemente funcionan a las mil maravillas pero en cuestión de segundos comienzan a chasquear. Vale, sitúo razón / lógica a un lado y me centro en la mímica aunque a estas alturas de mi vida no estoy para hacer el ganso. Joder, esto tampoco funciona. Aquí pasa algo, no podemos llegar a un entendimiento. Es como hablar a una pared y esperar que te conteste algo.
Uff, ya voy por 15 y respiro hondo. Otra vez a empezar. “Mire señora, la fuga se corrigió hace más de cuatro meses. La garantía solo cubre tres, por lo tanto no es una reclamación”. Pero ella sigue en sus trece “niña, te digo que mi casa huele a gas y yo no estoy dispuesta a pagar otra vez a ese muchazo morenito de la vez anterior” El cuento de nunca acabar.
Aunque creo que lo que me encrespa de verdad son las viejas que se aprovechan la situación y se te cuelan en la cola del banco. El cajero automático esta en la antesala de la propia caja. Odio tener gente detrás controlando mis movimientos, prefiero que esperen fuera por lo cual yo actúo tal y como me gustaría que actuasen conmigo. Bien, hay una chica. Espero. Llega una vieja que parece un misto. Sigilosa como una culebrilla se me cuela. Joder, encima son las 13:35. La vieja aporrea todas las teclas, 13:45, algo no le cuadra. Sale a pedirme ayuda. Quiere hacer un ingreso pero no sabe como, quiere revisar su cuenta pero no sabe como. Quiere que yo lo haga por ella pero no quiere que le vea el número de cuenta ¡ pero es necesario escribirlo para acceder a la cuenta ¡ aunque la vieja se empeña en que no es necesario. Hay una clave pero tampoco sabe cual es. Uff son casi las 2 de la tarde y en el cajero se pueden cocer habas. Lo más inexplicable para mi es cómo llegó a enfadarse la mujer conmigo. Ahí, sin comerlo ni beberlo perdiendo parte de mi tiempo libre, aguantando el chaparrón para no soltar una de mis impertinencias.
Luego está la anciana que da de comer a los gatos y que cojea arrastrando un carro de la compra colmado de pan. Al principio me la encontraba de mañana, cuando regresaba a comer. El precioso camino al trabajo sombreado por la abundancia de árboles se convierte en una pesadilla cuando me doy de frente con la anciana y su carro. Ciento de palomas revolotean a su alrededor, picotean sus manos pidiendo más, los gatos asquerosos se frotan en sus piernas a la espera de ser acariciados y recibir algo a cambio. No tiene nada que ver mi pánico por los felinos pero en realidad veo a los gatos como animales interesados, sucios e infieles. Se me ponen los pelos de punta cuando la vieja me mira… sus ojos son dos pegotes de rimel mezclado con el azul pavo real de la sombra de ojos. Labios naranja chillón y pelo color zanahoria. Me intimida, me da miedo así que decido cambiar mi itinerario. Pasar cerca de la calzada, el estruendo del motor resonando en mis oídos, el sol que se pega a mi camiseta. Maldigo a la vieja del carro.
Estuve contando hasta 30 pero perdí la cuenta; al que tienes que ceder el asiento en el bus, el que no puede hacer una cola porque le duelen las piernas, la que tiene prisa porque se dejó el puchero en el fuego. El que esta sordo, la que se quedó viuda, el que abandonaron en una residencia…
¿y a mi cuando me toca?
Definición
infinita…
Historias I : 9 1/2 Weeks
Después de leer la novela:
*Nunca he sido fuente de inspiración, nunca he despertado ilusiones, deseos de escribir acerca de los sentimientos que haya podido provocar…
… algunos retazos guardados en una cajita que antes era rayada*
De repente lees una historia y todo un mundo de ilusiones se desvanece, busco dónde esta el fallo, que ha pasado con el motor que iniciaba el mecanismo de la magia, “todo es posible”, la ilusión, lo que estar por llegar… ser única y especial.
Hay miles de historias y un falso tópico de … “cada una es distinta” menuda farsa. No hay historias distintas ni especiales, la única variante es el rostro de los protagonistas.
Ahora es otra época, otro intervalo de tiempo en tu vida, ahora te toca a ti… mañana no se sabe, ahora te toca a ti pero no van a escribir frases bonitas, no van hacer que te sientas querida, deseada… no van a escribir sobre ti ligada a la ilusión, a la felicidad. No van a escribir de ti y los deseos, de lo bonito que son tus ojos, del antojo que provoca tu cuerpo desnudo. No van a escribir que puedes hacer feliz a la otra persona, que TE AMAN…
El miedo no es descubrir cajitas colmadas de recuerdos, el miedo no es saber que la música, los discos, únicos y especiales (como tu) fueron compartidos con otra persona y dejaron de ser exclusivos para la pareja… el miedo es apreciar que los sentimientos pasan de la cajita al corazón, que permanecen allí después de un tiempo.
No a van velar por tu sueño, no te van a observar mientras duermes con carita de enamorado y pensar “que suerte tengo de tener alguien así en mi vida” ni siquiera capturando el momento en una fotografía ¿para qué? Ya eres cotidiana. Dejaste de ser sueño, ilusión…
¿acaso lo fuiste alguna vez?
Al final resulta un tanto decepcionante cuando terminas leyendo la novela habiendo visto previamente la película, aunque ésta este basada en la misma novela. La Elizabeth McNeill del libro se me antoja una mujer más débil, insegura y cobarde que la Elizabeth del film.
No es fácil dejarse llevar, no es nada fácil renunciar a tus principios para seguir un juego que nunca sabes cómo acabará… sabes que te gusta, te excita la incertidumbre y verte anulada en alguno de los sentidos pero cuando pierdes el control…
El protagonista masculino… lo que esperaba, divertido, sensual, atractivo por fuera (y por dentro), con imaginación, apasionado, auténtico, romántico y salvaje a la vez, con iniciativa, tierno… El compañero ideal para toda clase de juegos, el guardián de nuestros sueños y bienestar.
Sin embargo, da vértigo. Causa pavor la idea de perderlo, la idea de no estar a su altura, no responder a lo que el espera de ti. Es de los que te dejaría marchar y antes de que tu te vayas tiene sustituta.
A veces me dan tanto asco…
¿Por qué se empeña en mentir? Ante la pregunta… ¿por qué responde B si lo que esta haciendo es A? me lleva a pensar que cuando una persona responde con una mentira es que oculta algo. Si se oculta algo solo puede significar una cosa…
Pijo: siempre hay una primera vez ¿no?, las películas basadas en una novela normalmente me suelen decepcionar pero siempre hay una excepción ;-)
Día del Libro
Hoy, 23 de abril, es el Día Del Libro, se regalan libros; en otra comunidad autónoma, además, se regalan rosas; en los colegios y otros centros se celebran actos culturales con el fin de fomentar la lectura o la apreciación por los libros.
Últimamente creo que he abandonado bastante la afición que me han inculcado desde pequeña.
Desde niños, mis hermanos y yo, hemos tenido cantidades de libros como muestra de regalos y de esa manera mis padres y mis tías hicieron que nuestro interés por la lectura fuese creciendo.
Algunos de los libros que han pasado por nuestras manos y que mi madre conserva con especial cariño en una estantería son: Moby-Dick , Mujercitas, Bambi, Tom Sawyer, La isla del tesoro, Daniel el travieso, Los Cinco. Todos los clásicos, Blancanieves, Pinocho, Peter Pan, Caperucita, etc.
De mayor yo me he inclinado más por la novela aparcando un poco la poesía u otro género literario.
Realmente disfruto con cada línea que leo, es increíble la sensación que puedes llegar a sentir cuando lees una historia, te sumerges en ese libro y pareciese que estuvieses viviendo todo aquello que te describe cada hoja.
Esto me ocurrió, por ejemplo, con “Las edades de Lulú” de Almudena Grandes. Me enamoré de aquel personaje, sentí que en parte le estaba robando su personalidad porque sentí ser ella. Envidié su forma de ser sin tapujos, su felicidad, su bienestar disfrutando de todo aquello que hacia en cuanto le apetecía.
También me ocurrió con “El Jarama” de Rafael Sánchez Ferlosio o “Beatriz y los cuerpos celestes” de Lucia Etxebarria.
Creo que iniciar ese hábito en los niños desde pequeños es algo bastante bueno. No se trata de despreciar aquellos que no tienen por costumbre abrir un libro, evidentemente todas las personas no coincidimos en el gusto por las cosas, habrá quien lo encuentre aburrido o incluso se duerma. Pero pienso que la lectura crea en la persona la habilidad para expresarse mejor, enriquece su vocabulario, al menos eso ocurrió conmigo. Abrir un libro fue para mi como abrir mi mente… Me enseñó a poder expresarme a través de las cosas que escribo, me enseñó a imaginar, a soñar, me descubrió un mundo nuevo tan apasionante que engancha.
En estos momentos estoy leyendo “El viaje a la felicidad” de Eduardo Punset. Fue un regalo de Reyes que voy leyendo a retazos, es algo totalmente diferente a lo que suelo leer. El ensayo nunca me ha entusiasmado pero en esta ocasión estoy leyendo algo bastante interesante… Punset analiza las distintas formas de hallar la felicidad…
Estados del ánimo:
Depre: “Muerte en Venecia” de Thomas Mann.
Dubitativa: “Beatriz y los cuerpos celestes” de Lucia Etxebarria.
Sexual: “Las edades de Lulú” de Almudena Grandes.
Alegre: “La hija del Caníbal” de Rosa Montero.
Nostálgica: “El Jarama” de Rafael Sánchez Ferlosio.
Enfadada: “Pudor” de Santiago Roncagliolo.
Experimental: “Castillos de cartón” de Almudena Grandes.
Romántica: “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel.
Fantasiosa: “El librero de Selinunte” de Roberto Vecchioni.
Atrevida: “Henry y June” de Anais Niin.
Pleasure
Inesperado
hay días que se abre una puerta y no sabes quién esta detrás
el movimiento de estar viva
la ilusión de la espera e









