
Hace mucho tiempo alguien empezó a escribir algo sobre los estacionarios. Seres imaginarios que habitaban en comunidades soñadas por la mente de un loco, pero un loco en su sano juicio que jugó a ser escritor hasta que la crueldad del ser humano le arrebató su inspiración. Entonces sus inscripciones empezaron a cobrar sentido. El color del pelo de los estacionarios o sus lazos de sangre bien podían ser los perturbados incomprendidos que viajaban de estación en estación sin buscar nada pero con la esperanza de encontrar algo.
Amor ¿por qué no? al fin y al cabo esa es la definición que resume una espiral de sensaciones. Como la canción, la estación de los amores viene y va. La Primavera le tiende la mano a Verano y llegados a ese punto dos estacionarios de distinto color pero con la misma piel inician un viaje hacia el confín de la Tierra.
Primavera aporta sus tormentas cargadas de grandes dosis de electricidad, la frescura en sus días más largos, la suavidad en sus noches más cortas. El espíritu de lo irreal. La alegría de los colores y el dulce aroma de la algarabía de plantas.
Verano proporciona su calor, el creciente deseo de cuerpos rociados de sudor anhelando anudar piel con piel. El reflejo de luz cambiando el color de los ojos y el color interior. Labios insaciables preparándose para ser bebidos, tomados en sorbos de poco a poco. Bocas dispuestas a ser devoradas por un apetito feroz. Jugos expuestos a ser los mejores factores de hidratación.
Juntos, Primavera y Verano, se convierten en cómplices de dos estacionarios. Dos incomprendidos que comienzan a descubrir un mundo paralelo, emprenden el descubrimiento de cuerpo y mente. Ya no viven en comunidades soñadas por lunáticos, en utópicas aldeas envueltas en espiritualidad con el fin de seguir procreando lazos de unión. Ahora tierra y asfalto son su escenario, una maraña de redes de transporte les conducirán por los entramados caminos que los ojos no alcanzan a ver. Se perfila un proyecto. Se abren puertas sin condiciones, corazón arriesgado y alma desnuda vulnerables, expuestos a ser disipados por el inmutable rayo de sol.
Sin dudas, no hay preguntas, todo fluye por sendas de mecanismos no demasiado complicados.
Y sin embargo quizá solo sea una estación, quizá dejen de fluir cuando Verano suelte de la mano a Primavera, porque las estación de los amores viene y va.
O quizá la unión sea más fuerte de lo esperado…
Canción: Summer son
Artista: Texas
Estacionarios
lunes, 13 de julio de 2009 by dispersa
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inexplicable
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