Mi escarabajo

miércoles, 17 de septiembre de 2008 by dispersa


Llevo unos días pensando que ha cambiado tanto en mi, en ti, para sentir de pronto que tu eres el centro de mi vida, de mi todo. Que todo mi mundo gira alrededor tuyo, que nunca antes me sentí tan involucrada en algo, en alguien, tan especial…

Despertarme contigo a mi lado, tu boca entreabierta y yo deseando atrapar cada aliento, mirarte es infinito… tus ojos descansados esperando que entre algo mas de luz por la ventana… y tu pecho, en un suave vaivén va inflando sus pulmones de aire nuevo.

Paso la mañana deseándote desde el trabajo, acariciándome en secreto porque estoy pensando en ti…

Llega el momento de encontrarnos de nuevo y mis piernas flaquean, las mariposas revueltas hacen de las suyas en mi tripa
“esa sensación otra vez”

Por mas que pasen mil años no dejo de ponerme nerviosa ante la espera de encontrarnos de nuevo.
Luego llegan los arrumacos, antes de la despedida, el echarte de menos esperar ansiosa volverte a ver.

Lo mejor queda en la noche… una cena, compartimos velas, mantel y colchón. Compartimos mucho más que eso, los sueños, tocarnos por debajo de las sábanas, besarnos en la madrugada… volver a soñar.

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Ópera

lunes, 8 de septiembre de 2008 by dispersa


En estos últimos meses estoy descubriendo algo que hasta para mi era totalmente desconocido: ópera.

Tenía un concepto bastante inequívoco de este maravilloso género. Tal y como he leído en un artículo recientemente, creo que es el género que reúne todas las cualidades u elementos que hacen que la ópera sea única y completa. Recoge música, poesía, ballet (danza), teatro, decorados escénicos, etc. Son todos estos elementos los que conceden a la ópera el tratamiento de especial y única. Y es por eso que poco a poco ha ido seduciéndome cada vez mas.

Mi estreno en la ópera fue L´Orfeo de Monteverdi. Ahí me llevé la primera sorpresa pues yo esperaba a la típica pareja rechoncha inflando sus pulmones para soltar tal chorro de voz que inundara todo el teatro. Me sorprendí con el vestuario, con el escenario y el decorado, con la historia que allí se contaba… No se trataba de simple música, allí se narraba y se interpretaba una bonita historia de amor.


Después de L´Orfeo vino Vec Makropolus de Leoš Janácek y fue algo distinto a la primera. Aquí la trama principal era acercarnos el perfil de una mujer frívola y endiosada. Esta vez toda mi atención fue captada por la escenografía y decorados del escenario. La puesta en escena era fascinante…


La última vez que he disfrutado de una ópera ha sido recientemente con Idomeneo de Mozart. Ha sido, sin duda alguna, la que ha logrado que goce plenamente en todos, y con todos, los sentidos.


Me alegro de haber descubierto el mundo de la ópera y todo lo que rodea a este mundo tan emocionante y significativo.

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